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26 Nov 2012

Castigar No es Educar

En casi todas las sociedades se castiga físicamente a los niños y niñas. Dos características clave definen el castigo físico: la violencia física contra la niñez y el concepto del castigo como respuesta al mal comportamiento.
Según un estudio publicado por Save The Children, en España el 47 por ciento de los padres y madres españoles piensan que pegar es necesario para educar a un niño o niña de cualquier edad; el dos por ciento de ellos opinan que es necesario con frecuencia y el 27 por ciento admitieron haber golpeado a sus hijos o hijas tres veces el mes anterior. No se registra ninguna diferencia entre los géneros o clases sociales, pero las mujeres son más proclives a aprobar el uso del castigo corporal y las personas con niveles de educación más altos parecen usarlo menos.
El balance de los resultados de los estudios es claro. El castigo físico es eficaz hasta cierto punto para asegurar el “cumplimiento inmediato” de una orden por parte de los niños y niñas (aunque no necesariamente más eficaz que otros métodos). Sin embargo, paradójicamente esta solución facilista para los padres, madres y maestros(as) no surte efecto en el largo plazo. Los niños y niñas pueden cumplir las órdenes de las personas adultas inmediatamente después de ser golpeados, pero los estudios sugieren que los pequeños/as a menudo no recuerdan por qué fueron golpeados y se abstendrán de portarse mal sólo si enfrentan la amenaza inminente de ser golpeados. El castigo físico no ayuda a los niños y niñas a desear portarse bien ni les enseña la autodisciplina u otras conductas alternativas; todo lo contrario, les endurecen rápidamente ante la experiencia, salvo desde luego, que ésta sea tan extrema que les ocasiones lesiones graves (citado por Save the Children en “Poniendo fin al castigo físico contra la niñez”, 2003).

Los estudios demuestran que el castigo físico tiene consecuencias psicológicas sumamente perjudiciales para los niños y niñas, tanto a corto como a largo plazo. Los resultados de cinco estudios recientes acerca de los efectos del castigo corporal sobre los niños y niñas estadounidenses revelan que el castigo corporal aumenta el riesgo de desarrollar problemas sociales y psicológicos graves entre los niños y niñas, como violencia
física y depresión (citado por Save the Children en “Poniendo fin al castigo físico contra la niñez”, 2003)
El mensaje más poderoso y generalmente involuntario que transmite el castigo físico a la mente de un niño o niña es que la violencia es una conducta aceptable, que está bien que una persona más fuerte use la fuerza para coaccionar a una persona más débil. De manera que una importante consecuencia del castigo corporal durante la infancia, es la agresión y el comportamiento delincuencial y antisocial durante la niñez y también, más adelante, en la adultez. Esta propensión a la violencia aumenta proporcionalmente según el grado de severidad del castigo (citado por Save the Children en Poniendo fin al castigo físico contra la niñez, 2003).

ALGUNOS EFECTOS DEL CASTIGO FÍSICO EN LOS NIÑOS Y NIÑAS:
• Daña su autoestima, genera un sentimiento de poca valía y promueve expectativas
negativas respecto a sí mismo.
• Les enseña a ser víctimas. Existe la creencia extendida de que la agresión hace más fuertes a las personas que la sufren, les “prepara para la vida”. Hoy sabemos que no sólo no les hace más fuertes, sino que se hacen más proclives a convertirse repetidamente en víctimas.
• Interfiere en sus procesos de aprendizaje y en el desarrollo de su inteligencia, sus sentidos y su emotividad.
• Aprenden a no razonar. Al excluir el diálogo y la reflexión, dificulta la capacidad para establecer relaciones causales entre su comportamiento y las consecuencias que de él se derivan.
• Les hace sentir soledad, tristeza y abandono.
• Incorporan a su forma de ver la vida una visión negativa de las demás personas y de la sociedad como un lugar amenazante.
• Crea un muro que impide la comunicación con sus padres y sus madres y daña los vínculos emocionales creados entre ambos.
• Les hace sentir rabia y ganas de alejarse de casa.
• Engendra más violencia. Enseña que la violencia es un modo adecuado para resolver
los problemas.
• Los niños y niñas que han sufrido castigo físico pueden presenta dificultades de integración social.
• No se aprende a cooperar con las figuras de autoridad, se aprende a someterse a las normas o a transgredirlas.
• Pueden sufrir daños físicos accidentales. Cuando alguien pega se le puede “ir la mano” y provocar más daño del que esperaba.

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