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19 Nov 2012

Hijos e hijas de la violencia de género

El próximo domingo 25 de noviembre se conmemora el Día contra la eliminación de la violencia de género; pero ¿qué pasa con los niños y niñas que viven en este ambiente? En los últimos tiempos, en nuestro país, la violencia contra las mujeres está recibiendo una mayor atención social e institucional respecto a etapas anteriores; siendo la Ley Orgánica I/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género un ejemplo de dicha atención. Asimismo existe una mayor sensibilización con el fenómeno desde todos los ámbitos de la sociedad, de modo que el estudio, la atención y la intervención con estas víctimas es mayor y más efectivo.

A pesar de este panorama favorable, los hijos e hijas de las mujeres en situaciones de violencia de género todavía no han recibido una atención especializada e integral. La vivencia de la violencia de género en el ámbito familiar se ha demostrado que es también causante de efectos negativos para los hijos e hijas de mujeres víctimas. Independientemente de la edad de los menores, sufrir violencia de forma directa, tal como malos tratos físicos o emocionales, o de manera indirecta siendo testigo de la violencia que sufren sus madres tiene repercusiones negativas para el desarrollo evolutivo, emocional, cognitivo y social de los menores.

En España, hasta el momento, no se ha publicado ningún libro referido a niños y niñas víctimas de violencia de género. Tras un exhaustivo rastreo bibliográfico en las principales bases de datos de psicología social sobre el tema, apenas existen publicaciones en castellano, y en los escasos existentes siempre se repiten las mismas referencias bibliográficas. Tampoco se incluyen los datos sobre estas víctimas en los sistemas de recogida de información sobre la problemática; el único seguimiento estadístico que se realiza es a nivel de Comunidades Autónomas que señalan datos sobres los niños y niñas que residen con sus madres en las casas de acogida.

Save the Children (2006) publica un informe sobre la situación de estas víctimas en España y el enfoque generalizado de la protección y atención a los niñas y niñas es garantizarles la atención a través del apoyo de sus madres, no a través de medidas de apoyo psicosocial específicas y adaptadas a sus características y necesidades. En síntesis, los niños y niñas son tratados como objetos de protección y no como sujetos de derechos.

Formas de manifestación:

Testigos: presencian gran parte de los actos violentos, gritos, insultos, marcas físicas de los golpes, perciben  el terror de sus madres y conocen la capacidad dañina de su padre por lo que es también una amenaza para ellos. Ser testigo de violencia de género puede ser tan traumático para los niños/as como ser víctima de abusos físicos o sexuales. De tal modo, los  niños y niñas que han vivido o que viven situaciones de violencia de género hacia las parejas, hacia sus madres, en el ámbito familiar presentan alteraciones físicas, emocionales y conductuales; tal que puede concluirse que viven una situación de maltrato infantil. El menor sufre las consecuencias psicológicas, en ocasiones físicas, de la violencia continuada ejercida hacia la madre. De modo que la violencia profesada directamente hacia la mujer, también puede ser directamente ejercida hacia el menor.

Consecuencias del maltrato

La violencia altera el desarrollo de los menores tanto a corto, medio y largo plazo en diferentes esferas de sus vidas. La infancia expuesta a la violencia de género presenta una serie de alteraciones superponibles al patrón descrito en otras formas de maltrato. Los y las profesionales señalan que los efectos que provoca esta situación en los menores depende de aspectos tales como  la mayor o menor cantidad de tiempo que en niño o niña estén expuestos a las situaciones violentas; el tipo de violencia que sufre (física, emocional tanto directa como indirecta, etc.); la edad del menor; la relación paterno-filial y la posibilidad de recibir, o no, ayuda especializada (Ángeles Espinosa, 2004). De tal modo, estas variables determinan que las consecuencias sean más o menos graves. Según la edad, las consecuencias de la violencia son diferentes, y a su vez, estos pueden identificarse a través de indicadores conductuales, emocionales, físicos, cognitivos y sociales.

Síntomas de estrés postraumático:

  • Insomnio
  • Pesadillas recurrentes
  • Fobias
  • Ansiedad
  • Re – experimentación del trauma y trastornos disociativos.

Respuestas emocionales y de comportamiento:

  • Rabia.
  • Cambios repentinos de humor.
  • Ansiedad.
  • Sensación de desprotección y vivencia del mundo como algo amenazante.
  • Sentimientos de culpa (ser el responsable de los conflictos entre sus padres o de lo ocurrido o de no haber hecho algo para evitar la violencia).
  • Dificultad en la expresión y manejo de emociones.
  • Negación de la situación violenta o restar importancia a la situación vivida.

¿Quieres conocer más sobre el tema? El próximo jueves 29 de noviembre, realizo una ponencia sobre el tema en Arcade.

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